Comprar una obra es la parte fácil. Lo que viene después, colgarlo bien, mantenerlo en condiciones, saber qué hacer si algo pasa, es lo que nadie explica. Aquí van las cosas que repetimos más en la galería cuando alguien se lleva una pieza a casa.

La luz directa es el problema principal

La radiación ultravioleta decolora pigmentos, amarillea papeles y degrada barnices. La luz solar directa es la peor, pero los focos halógenos sin filtro también dañan. Lo ideal es iluminar la obra con LED de baja temperatura de color (entre 2.700 y 3.000 K) y con un índice de reproducción cromática superior a 90. Los museos usan filtros UV; en casa, al menos hay que evitar la pared que recibe sol directo.

Humedad y temperatura: los rangos seguros

Las obras sobre papel y los óleos sobre tela son sensibles a los cambios bruscos de humedad. El rango recomendado está entre el 45 y el 55% de humedad relativa y entre 18 y 22 grados. Los baños y las cocinas son los peores sitios. Un higrómetro barato permite controlar las condiciones sin necesidad de equipos profesionales.

Cristal sí, cristal no

Las obras sobre papel (acuarelas, grabados, fotografías) deben enmarcarse con cristal o metacrilato, preferiblemente con protección UV. Los óleos y acrílicos sobre tela no necesitan cristal y de hecho es mejor no ponerlo porque impide que la pintura respire. Si compras una obra ya enmarcada, pregunta siempre qué tipo de cristal lleva.

Cuándo llamar a un restaurador

Si aparece una grieta en la capa pictórica, si el papel se ondula de manera permanente, si la obra tiene manchas que no estaban al comprarla: no intentes arreglarlo tú. Un restaurador titulado puede evaluar el daño y proponer un tratamiento sin empeorar la situación. Actuar por cuenta propia suele costar más caro a largo plazo.

Si tienes dudas sobre cómo conservar una pieza que compraste en Galería 4, escríbenos. No cobramos por responder preguntas.